miércoles, 11 de noviembre de 2009

Experiencia de pensamiento: El enigma de la infancia

                                            

 
"La infancia es lo otro: lo que, siempre más allá de cualquier intento de captura, inquieta la seguridad de nuestros saberes, resiste la arrogancia de nuestras buenas intenciones, cuestiona el poder de nuestras prácticas, y abre un vacío en el que se abisma el edificio bien construido de nuestras instituciones de acogida. Pensar la educación desde el punto de vista de la alteridad es aceptar el reto y la responsabilidad de esa inquietud, de esa resistencia, de ese cuestionamiento y de ese vacío. Es insistir una vez más: los niños, esos seres extraños de los que nada se sabe, esos seres salvajes que no entienden nuestra lengua."
 

"Por lo tanto, la otredad de la infancia no significa que los niños todavía se resista a ser plenamente apropiados por nuestros saberes, nuestras prácticas y nuestras instituciones; ni siquiera significa que esa apropiación acaso nunca podrá realizarse completamente. La otredad de la infancia es algo mucho mas radical: nada más y nada menos que su absoluta heterogeneidad respecto a nosotros y a nuestro mundo, su absoluta diferencia. Y si la presencia emblemática de la infancia es la presencia de algo radical e irreductiblemente otro, habrá que pensarla en tanto que siempre nos escapa: en tanto inquieta lo que sabemos (y la soberbia de nuestra voluntad de saber), en tanto que suspende lo que podemos (y la arrogancia de nuestra voluntad de poder) y en tanto que pone en cuestión los lugares que hemos construido para ella (y lo presuntuoso de nuestra voluntad de abarcarla). Ahí está el vértigo: en cómo la otredad de la infancia nos lleva a una región en la que no rigen las medidas de nuestro saber y de nuestro poder."

 
"¿Qué significa para la educación el hecho de que nazcan seres humanos en el mundo?, ¿qué significa que la educación sea justamente una relación con la infancia entendida sencillamente como lo que nace? La educación es el modo como las personas, las instituciones y las sociedades responden a la llegada de los que nacen. La educación es la forma en que el mundo recibe a los que nacen. Responder es abrirse a la interpelación de una llamada y aceptar una responsabilidad. Recibir es hacer sitio: abrir un espacio en el que lo que viene pueda habitar, ponerse a disposición de lo que viene sin pretender reducirlo a lo lógica que rige en nuestra casa."
 
"El nacimiento es la aparición de la novedad radical: lo inesperado que interrumpe toda expectativa; el acontecimiento imprevisto que no puede tomarse como la consecuencia de ninguna causa y que no puede deducirse de ninguna situación anterior; lo que, lejos de insertarse plácidamente en los esquemas de percepción que funcionan en nuestro mundo, los pone radicalmente en cuestión."
 
"Un sistema totalitario es un orden estable y estabilizado al que repugna la incertidumbre. Por eso el totalitarismo supone la pretensión den proyectar, planificar, y fabricar el futuro aunque para eso haya que anticipar y producir también a las personas que vivirán en el futuro de modo que la continuidad del mundo quede garantizada. El terror totalitario podrá identificarse entonces con la reducción y, en el límite, la destrucción de la novedad inscrita en el nacimiento y con la correspondiente pretensión de escribir por adelantado la historia. Deberíamos preguntarnos entonces hasta qué punto toda educación entendida como la realización de un proyecto reduce la novedad de la infancia en el sentido de que la reconduce a las condiciones existentes y la hace deducible de lo que ya había."
 
"Una imagen del totalitarismo: el rostro de aquellos que, cuando miran a un niño, saben ya de antemano qué es lo que ven y qué es lo que hay que hacer con él. La contraimagen podría resultar de invertir la dirección de la mirada: el rostro de aquellos que son capaces de sentir sobre sí mismos la mirada enigmática de un niño, de percibir lo que en esa mirada hay de inquietante para todas sus certezas y seguridades y, pese a ello, de permanecer atentos a esa mirada y de sentirse responsable ante su mandato: ¡debes abrirme un hueco en el mundo de forma que yo pueda encontrar un sitio y alzar mi voz!" 

 
Fragmentos del texto "El enigma de la infancia". En: LARROSA, Jorge. Pedagogía profana. Buenos Aires, Novedades Educativas, 2000.
 


 
A partir del trabajo de la comunidad de indagación, surgieron estas preguntas sobre las que se dialogó:
 
¿Qué es la infancia?
¿Podremos algún día entender qué es la infancia?
¿Por qué la infancia como algo otro?
¿Por qué si el niño es una persona la tratamos como algo otro?
¿Por qué la educación responde a la llegada de los que nacen?
¿Por qué cuando ancemos algo otro aparece entre nosotros?
¿Cómo hacemos para que nuestros niños no caigan en un totalitarismo pedagógico?
Si la infancia es una etapa de inocencia y felicidad, ¿por qué cuando crecemos dejamos de ser infantes?
¿Sólo la infancia es una etapa enigmática?
¿Los adultos callan la verdad irresponsable de los niños, argumentando que no entienden ni hablan nuestra misma lengua?
¿Qué es el nacimiento?
¿Por qué cuando un niño nace los adultos intentamos reflejarnos en él?
 

 

1 comentario:

  1. “Ser niño es la etapa en la que se goza de la mayor libertad de pensamiento”. Esa fue una de las conclusiones que vislumbre durante la experiencia de pensamiento de la última clase. Es una aseveración completamente chocante que desencadeno en mi una pregunta: ¿si los niños son libres de pensamiento, felices, inocentes ( características que hacer derivar otras como tolerancia respeto, comprensión, dialogo, entre otras.) y en cierta parte estos caracteres son necesarios para la práctica de la filosofía, no serán ellos los mas aptos para filosofar?

    El niño es el gran “otro uno mismo” es ese punto que toda la especie humana tiene en común: todo niño es nuestro otro uno mismo por excelencia. Pero que gran paradoja vemos hoy en día: queremos parecernos a él pero los tratamos de convertir en uno mas de “nuestro mundo adulto”. Creo que debemos aprender mas de los niños los seres mas sabios de nuestra especie (por su alegría ante toda cuestión ética, moral, política, religiosa, económica, etc.), para así llevar un dialogo menos autoritario con nuestros pares, lo que llevara a una filosofía mas humana y no tan rechazable por los demás, una filosofía libre, que no sea mal vista por preguntar.

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