miércoles, 21 de octubre de 2009

EL ENCUBRIMIENTO DEL OTRO Y LA NEGACIÓN DE LAS DIFERENCIAS


Dussel nos aproximó a una concepción de la modernidad desde la mirada de América Latina. Por un lado, afirma el concepto emancipador racional de la modernidad, por otro, niega lo que denomina el "mito" irracional de la modernidad, que justifica la violencia. 1492 es el nacimiento de la modernidad desde que Europa se confrontó con lo Otro. No se trató de un des-cubrimiento, de un encuentro, sino del en-cubrimiento del Otro en lo Mismo. El mito de la modernidad consiste propiamente en victimar al inocente (al Otro) declarándolo causa culpable de su propia victimación, atribuyéndose el sujeto moderno plena inocencia con respecto al acto victimario. Cae en una paradoja: la modernidad racional y emancipadora justifica su irracionalismo (el de la violencia, el de la dominación)mediante una argumento falaz. Su primera premisa consiste en la falacia del eurocentrismo: la civilización europea es superior a otras culturas, y la acción de Europa sobre los Otros, es una acción pedagógica, en tanto que los "ayudarán" a salir de la barbarie, a desarollarse. Por tanto, es justa la guerra contra los indios, es una violencia necesaria, que tiene como precio a pagar el sufrimiento de los miembros de las otras culturas. El conquistador es inocente, y además meritorio en su acción pedagógica. Y por último, las víctimas de su dominación, son "culpables" por no haber salido voluntariamente de la barbarie.

El "mito" de la modernidad, legitima la dominación a partir de este argumento; así como la igualdad moderna conlleva también la justificación de las desigualdades, como vimos anteriormente. Aquí, la "igualdad natural" moderna no toleró la diferencia, fue aniquilada. Les quitaron sus dioses, sus vestimentas, sus conocimientos, su arte. Les quitaron el nombre.

A continuación, Galeano muestra cómo se sigue en el encubrimiento y negación del Otro: no en el pasado, sino en nuestro presente.


"Los nadies"


Guayasamín
Eduardo Galeano
En: El libro de los abrazos

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

4 comentarios:

  1. excelente texto de Galeano..
    pena qe escriba sobre futbol jaja

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  2. Excelente artículo!!!Me parece que refleja de manera muy fiel el mito de la modernidad. Lo que tal vez estaría bueno es además de pensar lo que implica todo esto, es plantearnos qué hacemos nosotros para mejorar estas situaciones...

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  3. Hay que re-generar, recuperar, criar, los escenarios comunitarios donde encontramos sabiduria y felicidad reconociendonos diferentes, pero armoniosos, como cuando los diferentes dedos de nuestra mano tejen infinitas tramas en los ponchos que felices visten nuestros hijos... (Harold Albornoz - Bolivia)

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    1. Gracias Harold por tu comentario. Efectivamente, se trata de captar el tejido que nos hace parte de la misma trama. Saludos!

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